Dispositivos para cargar una ausencia, primer estudio

Las relaciones entre humanos y otros animales no son accesorias ni sentimentales, sino que han sido fundacionales, políticas y configuradoras, ayer y hoy, de nuestra subjetividad. Esta pieza forma parte de una serie de acciones que realizo desde el duelo y de las que parto para reflexionar sobre las categorías normativas de pérdida. Este primer prototipo para cargar una ausencia tiene su origen en el último aliento de Misha, mi beagle geriátrica a quien cuidé durante una enfermedad renal y su consecuente ceguera y paraparesia. Más allá del dolor, o más bien, contrario a aligerar la carga del dolor, estos estudios buscan materializar este duelo y señalar el trabajo emocional interespecie. 

La obra se compone de dos fotografías a manera de díptico. En una de ellas cargo esta ausencia, un objeto en yeso, molde negativo del abrazo a su cuerpo y materialización de mi vínculo y la memoria del acompañamiento. En la segunda imagen, el dispositivo es documentado desde distintos ángulos, mostrando los huecos donde encajan mis brazos, mis dedos y mi pecho, evidencia física de un ensamblaje relacional que no se borra en la ausencia. La frase en el dispositivo, grabada en láser, recupera las ideas de co-evolución y agenciamiento mutuo que Donna Haraway propone en The Companion Species Manifesto, para señalar que la domesticación no es dominio, sino una relación donde ambas, mi perra y su humana, nos transformamos y necesitamos.

El objeto es mi negativa a reducir este duelo a lo privado o invisibilizado. En este sentido, propone visualizar cómo otras formas de construir el entramado vital son posibles cuando se reconoce el gran peso político de los vínculos entre humanos y no humanos.

2025

Escultura e impresión en papel fotográfico, díptico de 80 x 150 x 3 cm c/u